Una línea temporal donde la Peste Negra aniquiló al 70% de Eurasia, aislando a Europa en ciudades amuralladas mientras América florecía como la cúspide de la civilización mundial.
Theta es una realidad fracturada por la tragedia biológica y el aislamiento medieval en el Viejo Mundo, contrapuesta al esplendor y unificación de un continente americano hiper-avanzado. Nacida a raíz de la Peste Negra de 1351, Europa involucionó hacia un mosaico de reinos y ciudades completamente autogestionadas y encerradas tras sus murallas, donde la economía se reduce al trueque de subsistencia, la ciencia está estancada en la teoría de los cuatro humores y la experimentación es inexistente. El exterior europeo es una naturaleza salvaje de bosques milenarios habitados por depredadores colosales y controlada con mano de hierro por la Legión de los Cuervos, una orden dogmática que asesina a los viajeros para perpetuar el bulo de que no existen más ciudades vivas. Por el contrario, América es el centro de la civilización mundial: un bloque próspero, bilingüe y unificado por el Consejo del Sol, con ingeniería hidráulica avanzada, escuelas de herbolaria empírica y metrópolis monumentales que mantienen una política de aislamiento prudente ante los rumores de las plagas y los fanatismos religiosos que asolaron al resto del planeta.
La evolución histórica del Viejo Mundo en Theta quedó completamente congelada en una reinterpretación funcional del estilo medieval. En Castilla, el rey Pedro I blindó Sevilla, iniciando una línea sucesoria que llevó a su descendiente, el rey Sancho de Borgoña y Padilla, a unificar el territorio con ayuda de Rodrigo de Guzmán, comandante de la Legión Triana (mercenarios nómadas surgidos extramuros). El plano religioso europeo se fracturó en 1639 con el Gran Cisma Cristiano entre los Cristianos Tradicionales —de corte totalitario e inquisitorial que aplican la hoguera mediante autos de fe— y los Seguidores de Cristo —quienes usan el símbolo del pez, aceptan a María Magdalena y priorizan la caridad—. En paralelo emergió la Legión de los Cuervos, una fe radical que adora a la Diosa Muerte y se viste con sotanas oscuras y máscaras de pico huecas; su jerarquía está liderada por los Enviados y se subdivide en Cuervos Blancos (informadores y ceremoniales) y Cuervos de la Muerte (soldados ejecutorios y amortajadores). En contraste absoluto, América experimentó una era dorada gracias a la ausencia de plagas. La Triple Alianza mexica, el Tahuantinsuyo inca, las naciones del Mississippi y la Confederación Caribeña unificaron el continente en el siglo XV a través del Consejo del Sol, una liga panamericana impulsada por el diplomático Xólotl Tenoch. Las urbes americanas alcanzaron dimensiones monumentales y sofisticación científica, guiadas por los Amautas (maestros sabios como Amauta Rumi), quienes reformaron la agricultura de altura y la ingeniería hidráulica. En el plano antropológico, Ro coexiste con cuatro identidades instituidas: la Raza Eúrica (humanos de piel clara europeos), la Raza Camita (pueblos de herencia africana y americana que custodian el culto a los ancestros), la Raza Serádica (comunidades de las planicies de África y Oriente Medio expertas en diplomacia) y la Raza Aborigen Americana. El abandono humano en Europa propició un paisaje indómito de bosques impenetrables con vegetación colosal como los Árboles Susurrantes (robles de 60 metros), las asfixiantes Lianas de Sangre, los bioluminiscentes Árboles Espejo y las redes kilométricas del Hongo Titán. La fauna se autorreguló sin presión humana, multiplicando depredadores gigantescos como el Lobo Sombrio (de 90 kg), el Buitre Colosal (de 4 metros de envergadura), el territorial Uro Salvaje y el místico Ave de Fuego (Fénix). Estéticamente, el Renacimiento o el Barroco nunca existieron en Europa. La música se fosilizó en percusiones monótonas rituales, y las artes plásticas se reducen a la pintura al óleo de tonos oscuros post-cólera y a los Murales Platónicos. La moda del Viejo Mundo es austera, hecha de lanas toscas y cueros remendados en tonos grises, mientras que la americana exhibe tejidos finos de camélidos, plumas exóticas y orfebrería de oro. La arquitectura europea se limitó a reparar castillos de piedra, madera y adobe, mientras que América construyó metrópolis geométricas alineadas con los astros, calzadas ceremoniales y templos piramidales dedicados al Culto del Sol Eterno. La economía de subsistencia europea se basa en el trueque y monedas locales (Florines ingleses, Zarines rusos o Doblas), mientras que América posee una economía comercial estandarizada con una moneda unificada de metales preciosos controlada por los Amautas. El latín y las lenguas romances medievales (castellano medieval o francés antiguo) se perpetuaron intactas en Europa por el aislamiento, al tiempo que América adoptó la Lengua del Sol (síntesis de náhuatl y quechua) como idioma diplomático y vehicular global. Toda la estructura política europea está dividida en Monarquías Absolutas, Estados de Fe (como el régimen absolutista de los obispos en Asturias) y Gobiernos Asamblearios dirigidos por Alguaciles electos, mientras que los caminos exteriores siguen custodiados por el mito errante de Beatriz Iñiguez y el terror impuesto por los Cuervos.