Bael es una de las entidades más imponentes y esquivas del plano Gamma. En la demonología clásica, ostenta el prestigioso título de primer demonio del Ars Goetia y gobierna como Rey del Este, teniendo bajo su mando absoluto a 66 legiones entre espíritus y entes energéticos.
Más allá de los mitos, las crónicas de Mergómenes lo definen como el arquetipo de la no-identificación: una fuerza que no busca destruir ni atacar, sino eludir por completo las leyes de la realidad para operar sin dejar rastro. Aunque no por ello carece de violencia ni la capacidad de generar guerras y caos
Bael no fue creado por una mente ni nació de una voluntad. Surgió de manera espontánea en el Plano Gamma, donde no existe el cuerpo físico y todo es vibración.
Mientras que el resto de las energías de ese plano buscaban expandirse o unirse entre sí, la energía que dio origen a Bael tomó un camino único: el deseo absoluto de poder de todo el sistema. Al intentar separarse de la red general, su energía se volvió tan densa y aislada que acabó sufriendo una especie de cortocircuito, colapsando y cayendo hacia nuestra realidad material (el Plano Alpha).
Nuestra realidad física no está diseñada para soportar una energía que rechaza tener una forma fija. Por eso, cuando Bael se manifiesta ante los ojos humanos, nuestra mente deforma su presencia y la traduce en tres rostros alternantes, que representan los tres pilares de su naturaleza distorsionada:
Su voz no sale de una garganta; se desdobla y resuena desde varios puntos a la vez, dando la sensación de que es el propio aire el que está hablando.
[Sello Tradicional de Bael]
Un diseño de círculos inestables, líneas que se
bifurcan y una gran curva central que nunca se cierra.
Simboliza algo que jamás puede ser atrapado o completado.
El gran poder que los grimorios atribuyen a Bael es la invisibilidad. Sin embargo, no se trata de un truco de magia que hace desaparecer el cuerpo físico.
Lo que Bael hace es borrar la idea del cuerpo. Cuando influye en alguien, le contagia su propia naturaleza esquiva: la persona sigue estando ahí, pero el entorno se vuelve completamente incapaz de registrar su presencia, de recordarla o de fijar la atención en ella. Te vuelve ilegible para los demás.
Bael no es la ausencia total ni el vacío; es el peso de una ausencia. En su dimensión de origen todavía queda el «hueco» o la huella que dejó al caer a nuestro plano.
En nuestro mundo, Bael se manifiesta cada vez que la realidad se vuelve confusa, cuando las cosas pierden su forma definida o cuando la propia identidad de alguien se disuelve y se vuelve imposible de nombrar. Cualquier persona o entidad que decida actuar desde las sombras, que rechace las etiquetas, que huya de su propio reflejo y elija operar sin rostro y sin eco, no está invocando a Bael: se está convirtiendo en él.
Enemistado con Asmodeo, desde sus origenes en la realidad Gamma
Provoca altercados e intentos de asalto en Tiro y Jerusalen enemistandose así con sus reyes, lo que termina provocando su derrota en un crudo enfrentamiento entre sus huestes y los soldados de Tiro, Salomón y Makeda