Botis (también conocido como Otis o Bhotis) es una entidad de doble naturaleza y gran impacto. En la demonología clásica, ostenta simultáneamente los rangos de Presidente y Conde, ocupando el puesto número 17 del Ars Goetia y gobernando con firmeza sobre 60 legiones de entes.
Lejos de los relatos comunes de terror, las crónicas de Mergómenes lo describen como el arquetipo de la revelación forzada: una fuerza que actúa como un escudo para las verdades ocultas, esperando el momento exacto para hacerlas estallar cuando el entorno ya no puede seguir sosteniendo una mentira.
Botis no nació de un impulso destructivo. En el Plano Gamma, su origen se encuentra en un grupo de frecuencias que contenían una información o una verdad muy profunda, pero que no podían salir a la luz porque el entorno no estaba listo para asimilarla.
Para evitar que esa información se borrara o se corrompiera, la energía se encerró en un núcleo ultra-protegido. De esa coraza defensiva nació la conciencia de Botis. Toda su energía está diseñada con un propósito: proteger una verdad incómoda y evitar que sea destruida, hasta que llegue el momento de soltarla. Por eso, su vibración original es puramente defensiva; sus armas no son para atacar, sino una advertencia para que nadie profane lo que custodia.
Al descender a nuestra realidad material (el Plano Alpha), esa energía acorazada y protectora tuvo que ser traducida por la mente humana en una figura imponente y armada:
[Sello Tradicional de Botis]
Curvas dentadas dentro de un doble óvalo, con
una línea recta (la espada) que atraviesa toda
la figura, dividiéndola pero sin llegar a destruirla.
Los grimorios antiguos le adjudican el poder de reconciliar a los amigos en disputa, revelar secretos y contar el pasado, presente y futuro de forma directa. En su sentido real, sus capacidades operan así:
En Mergómenes, Botis es el canal que se activa cuando los discursos falsos se caen por su propio peso. Su fuerza aparece cuando se rompen los pactos de silencio, cuando los secretos familiares salen a la luz o cuando una crisis interna estalla porque ya no se puede ocultar más la realidad.
Botis no viene a generar el conflicto. Él es, simplemente, la consecuencia natural de haber mantenido una mentira durante demasiado tiempo. Aparece para abrir la grieta, romper el engaño y dejar que la verdad limpie el terreno, sin importarle si estás listo o no para escucharla.