Sitri (invocado también como Sityri o Sytry) es una fuerza invasiva, obsesiva y depredadora de la psique. En los registros de la demonología clásica, ostenta el alto rango de Príncipe, ocupa el puesto número 12 del Ars Goetia y gobierna con un magnetismo enfermo sobre 60 legiones de entes.
Su naturaleza es puramente desestabilizadora para el ser humano: actúa como un parásito de la mente que descompone los límites de la identidad a través de impulsos incontrolables. No une a las personas; destruye su cordura provocando obsesiones salvajes y desnudando las debilidades más íntimas hasta dejar a sus víctimas desarmadas.
Sitri no nació de una energía limpia ni de un impulso creador. Su origen en el plano de la energía es el resultado de una acumulación caótica de microtensiones afectivas inconexas: los residuos de deseos efímeros, no correspondidos y nunca nombrados que colapsaron entre sí sin llegar a formar un vínculo real.
De esa maraña de frustraciones y tensiones fallidas nació la conciencia de Sitri. Es un nudo de energía irregular y hambrienta que no conoce el afecto, sino que emite el espejismo de la atracción perpetua. Sitri no siente absolutamente nada, pero tiene la capacidad de infiltrarse en el entorno como un perfume imperceptible, distorsionando las redes emocionales y rompiendo la frontera entre el yo y el otro a través de un hambre insaciable.
Al descender a nuestra realidad física, su oscilación múltiple e inestable golpeó la mente humana, la cual tradujo su presencia bajo el arquetipo del amante peligroso y traicionero, adoptando una forma tan fascinante como aterradora:
[Sello Tradicional de Sitri]
Un diseño de curvas ascendentes interrumpidas,
similares a signos de interrogación que nunca cierran,
cruzadas por líneas que evocan flujos abiertos.
Los antiguos libros de brujería le atribuyen el poder de incitar al amor desenfrenado y obsesivo entre hombres y mujeres, obligar a las personas a desnudarse física y emocionalmente, y desvelar los secretos íntimos de cualquiera. Sus capacidades destructivas operan de la siguiente manera:
En el entramado de las fuerzas ocultas, Sitri es el arquetipo de la atracción que vacía al individuo, el pulso que seduce únicamente para escapar y dejar el entorno en ruinas. Su fuerza se activa allí donde el cuerpo se utiliza como un instrumento de manipulación sin verdad, en los espirales de celos enfermizos, en el amor no correspondido que se vuelve locura y en el carisma vacío que busca deslumbrar sin tener raíz.
Su presencia es hostil porque pone de manifiesto, a través del caos, la fragilidad de la mente humana frente al instinto sin control. Sitri vibra con fuerza en la oscuridad de aquellos entornos donde las personas se hunden en la obsesión de ser deseadas por los demás, sin saber siquiera quiénes son ellas mismas.